miércoles, 3 de septiembre de 2008


El Principito fue a ver las rosas.

-Ustedes no se parecen en nada a mi rosa; no son nada aún –les dijo-. Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Son como era mi zorro: un zorro parecido a miles de zorros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora él es único en el mundo.

Las rosas se sintieron molestas.

-Ustedes son bellas, pero están vacías –les dijo el Principito-. Nadie querría morir por ustedes. Por supuesto que cualquiera al pasar podría creer que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes juntas, porque fue a ella a quien regué. Fue a ella a quien puse bajo un fanal y a quien protegí detrás de un biombo. Porque por ella eliminé las orugas (salvo dos o tres por lo de las mariposas), y es a ella a quien escuché quejarse o vanagloriarse o incluso, a veces, callarse. Porque es mi rosa.
Y volvió a donde el zorro:

-Adiós… -dijo el Principito.

-Adiós –dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

-Lo esencial es invisible a los ojos –repitió el Principito, para recordar.

-Es el tiempo que has dedicado a tu rosa lo que la hace importante.

-Es el tiempo que he dedicado a mi rosa… -volvió a decir el Principito, para recordar.

-Los hombres han olvidado esa verdad, pero tú no debes olvidarla –agregó el zorro-. Eres

responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…


-Soy responsable de mi rosa… -repitió el Principito, para recordar.

no sé el destino hizo que viera este escrito en un ramo de biología..no me acordaba de qué se trataba el libro, y hace poco ví el video...los cometarios me los guardaré ^^

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