Solo les interesa su propio beneficio por encima del bien del grupo. La comunidad no les preocupa porque prefieren verse favorecidos por encima de los demás: su enriquecimiento económico, social, cultural se enfrenta dentro de ellos al enriquecimiento general. No les importa mentir, pisar cabezas, insultar, tergiversar...
Y lo que es peor aún: les importa muy poco dar la cara aunque se les debiera caer de vergüenza. Son capaces de llamar a la radio haciéndose pasar por otra persona para confundir a su propia audiencia. Pueden cambiar la responsabilidad de datos históricos sin miedo al desclabro. Intentan esconder sus errores tan solo minutos después de haberlos cometido.
Increible e insoportable desvergüenza que debería avergonzar a propios y extraños.
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