jueves, 16 de julio de 2009

cuando uno vive...

El truco esta en ignorar que vivimos atrapados por nuestra edad

culpabilizando a la época que nos ha tocado vivir;

así es como tenemos la excusa perfecta para justificar,

ante un universo que ya no nos contempla,


el por qué levantamos barrotes que nos permiten tener vigilado al pasado

e impedir que se nos acerque...

como la ultima persona con que no nos esperaríamos encontrar.

Los sintomas de este momento llegaron sin tu saberlo

cuando comenzaste a confundir las sombras con siluetas.

No es sólo cuestión de tiempo el aprender a aceptar

que no somos las agujas del reloj

y sí la dimensión que llena su separación y que desaparece a su paso.

Sangre en nuestras venas saltando de piedra en piedra

como un mes de septiembre que quiso eternizarse en primavera

y no asume ser el fin del verano.

Fecha tan inexacta como el punto de las desembocaduras

donde se confunde el predecible influjo del empuje de las mareas

con la fuerza desatada de las libres olas, o donde se van a unir,

el fulgor nocturno de la hilera de farolas que hay sobre el paseo

con su aún más brillante reflejo en las mansas aguas del lago...

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