domingo, 5 de octubre de 2008

¿Quién no se ha sorprendido más de una vez con aquellos que más cerca tiene? A veces no conozco a los que me rodean, no entiendo cómo actúan y no sé a qué responden sus actuaciones. Me encuentro con criaturas desconocidas en mi propia casa.
Las actuaciones, los gestos, los sentimientos no son recíprocos y por esa razón los míos -actuaciones, gestos, sentimientos- varían seguramente y no soy visto por los demás como están acostumbrados.



Compruebo a menudo cómo es el trato entre las personas. Observo cómo se analizan unas a otras. Mido las distancias que se guardan entre ellas según sus comprobaciones, observaciones y medidas. Evalúo y puntúo -deformación profesional será- en función de todo esto, y seguramente más cosas de las que no me doy cuenta -soy observador, pero no tanto-.


Sé que formo parte de esto porque deciden comunicarse conmigo finalmente, y comparten el resultado de esas observaciones de las que he sido objeto por su parte. Compruebo la distancia que nos separa en esas observaciones.

Es difícil tratar a alguien desde el punto de vista que uno tiene de ellas. Difícil es también acertar con el trato si queremos hacerlo desde la imagen que ese alguien quiere dar. La forma más complicada de tratarla será quizás la que requiere su imagen real, puesto que parece que nadie la ve fielmente. Si el trato se hace según uno mismo, no parece la forma adecuada, y cuando se intenta la forma adecuada, se puede volver falsa a los ojos...


a veces pienso que el problema radica en nosotros mismos. en algún punto,uno se pierde y deja de conocerme íntimamente, algo que uno no sabe y que espera saber. De vez en cuando conviene sentarse a solas y hacer las paces con uno mismo...

Pero este muro no se salva...Contra este hay que estrellarse sin remedio . En este muro no puedes pararte antes de estrellarte. Te estrellas irremediablemente.

Luego habrá que recomponerse... y ver que se hacen con esos pedazos.


1 comentario:

Rakeru Viu dijo...

Los pedazos son solo pedazos...
y en cada pedazo un recuerdo...
y en cada recuerdo una alegría o un dolor...

¿se destruyó realmente?